Es habitual pensar que lo que vivimos de pequeños «ya pasó» y que no debería tener demasiado peso en nuestra vida adulta. Sin embargo, en consulta veo constantemente cómo experiencias vividas en la infancia, a veces experiencias que ni siquiera recordamos con claridad, siguen condicionando la forma en la que nos relacionamos, confiamos y nos vinculamos afectivamente hoy.
Como psicóloga en Madrid especializada en trauma y apego, trabajo con adultos que quieren entender por qué repiten ciertos patrones en sus relaciones, tanto en consulta presencial como online, y que buscan romper con dinámicas que llevan arrastrando durante años.
Qué es el apego y por qué se forma en la infancia
El apego es el vínculo afectivo que establecemos desde bebés con nuestras figuras de referencia, normalmente padres o cuidadores principales. Este vínculo temprano nos enseña, sin que seamos conscientes de ello, cómo son las relaciones: si el afecto es fiable o intermitente, si podemos confiar en que alguien estará ahí cuando lo necesitemos, o si tenemos que «esforzarnos» para merecer atención y cariño.
Cuando ese apego temprano ha sido seguro, solemos llegar a la vida adulta con una base de confianza que nos permite relacionarnos con tranquilidad. Pero cuando ha sido inseguro, por negligencia, inconsistencia, sobreprotección o experiencias adversas, es habitual desarrollar patrones que se repiten después en la vida adulta.

Cómo se manifiesta en las relaciones adultas
Un apego inseguro en la infancia puede traducirse, ya de adultos, en:
- Dependencia emocional y miedo intenso al abandono
- Dificultad para confiar en la pareja o en los demás
- Necesidad de control o, al contrario, evitación del compromiso
- Relaciones marcadas por la inestabilidad o el desequilibrio
- Sensación de «no ser suficiente» o de tener que ganarse el cariño constantemente
Muchas veces estos patrones se repiten una y otra vez, incluso cuando cambiamos de pareja o de entorno, porque el patrón no está en la relación concreta, sino en la forma en que aprendimos a vincularnos.
Qué es el trauma complejo
Cuando estas experiencias tempranas han sido especialmente dolorosas, repetidas o prolongadas en el tiempo, hablamos de trauma complejo. A diferencia de un trauma puntual, el trauma complejo no siempre está asociado a un único evento identificable, sino a un contexto sostenido de inseguridad, desprotección o desregulación emocional durante la infancia.
Sus efectos pueden incluir dificultades para regular las emociones, una autoimagen negativa, problemas de confianza y patrones relacionales que generan malestar de forma recurrente.
Cómo se trabaja en terapia
Trabajo con EMDR y un enfoque integrador basado en la evidencia científica para ayudarte a:
- Comprender el origen de tus patrones emocionales y relacionales
- Procesar experiencias dolorosas del pasado de forma segura
- Identificar y modificar tu estilo de apego
- Recuperar la capacidad de confiar y vincularte de forma sana
La buena noticia es que el apego se puede modificar en la edad adulta. No estamos condenados a repetir para siempre los mismos patrones: con el proceso terapéutico adecuado, es posible aprender a relacionarnos desde la seguridad y no desde el miedo.
Si sientes que tu pasado sigue presente
Si notas que ciertos patrones se repiten en tus relaciones y no consigues entender del todo por qué, puede ser un buen momento para explorarlo en terapia. Trabajo con adultos en Madrid y de forma online, adaptando cada proceso a la historia y las necesidades de cada persona. Escríbeme y hablemos de cómo puedo ayudarte.


